Chuleta: dermatología

El pasado mes, como premio por haber sido tutora de residente, me brindaron la opción de rotar donde yo quisiera, así que me fui al macro hospital de referencia al servicio de dermatología. Allí, aparte de aprender alguna que otra cosa, quitar el miedo a hacer biopsias y a achicharrar todo tipo de excrecencia poco sospechosa con la crioterapia, pude ver al paciente al final de la cadena que nosotros empezamos: un poco perdido, con una atención mucho más fría y distante que la nuestra y, por supuesto: “sólo un motivo de consulta por favor, eso que me consulta no está en el volante, vaya a su MAP para que le derive de nuevo“. En fin después de mi rotación me he vuelto a enamorar de la medicina de familia.

Aquí os pongo algunas notas prácticas que apunté para mí y que quiero compartirlas.


Descubre más desde MIS CHULETAS MÉDICAS

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Deja un comentario