Todos hemos pasado por esos momentos en los que el paciente recién diagnosticado de demencia comienza a agitarse. Todo se desborda, la familia reclama tratamiento, la medicación parece que no hace ningún efecto y ni el paciente, ni la familia, ni los vecinos, ni nosotros podemos descansar tranquilos.
Al final, ésta etapa por arte de magia mejora, sospecho que a pesar de lo que hagamos, bien o mal, pero mientras no está de más tener un esquema del arsenal farmacológico:

Descubre más desde MIS CHULETAS MÉDICAS
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.
