La ESC (European Society of Cardiology) ha publicado en agosto de éste año 2026 esta guía que os resumo a continuación. La idea es que la enfermedad cardiovascular (ECV) y la enfermedad renal crónica (ERC) se potencian mutuamente, por lo que deberíamos buscar actívamente en nuestros paciente hipertensos, diabéticos, enfermedad coronaria, ictus… o cualquier situación de alto riesgo cardiovascular, el momento en el que comienza el deterioro renal para empezar a actuar.
En primer lugar definimos los criterios de enfermedad renal crónica y la tabla de clasificación en función del filtrado glomerular (FG) y del cociente albúmina/creatinina (CAC) en la primera orina de la mañana:

Y a continuación, qué fármacos debemos pautar, cuáles son los objetivos de control de los factores de riesgo cardiovascular, y cómo realizamos el ajuste de los fármacos en función del daño renal:
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