Chuleta: escombroidosis

Estamos en verano y nos corresponde atender todo tipo de fatalidades estivales: medusas, mosquitos, quemaduras, tendinitis por llevar chanclas 24/7… y el otro día me llegó un informe de urgencias de un paciente con el diagnóstico de escombroidosis. Tengo que reconocer que en un principio pensé que era coña, pero gracias a mis compañeros y al chat GPT he aprendido algo nuevo éste año.

Aunque parezca una alergia, no lo es. El causante es el pescado, los más habituales el bonito y las sardinas que han estado mal conservados o refrigerados. Producen una bacteria que elimina histamina y los pacientes se ponen muy rojos, con taquicardia, les duele la cabeza y a veces vomitan. Puede pasar nada más comer o al de unas horas.

En la mayoría de los casos no hay que hacer nada ya que el cuadro se autolimita en unas horas, pero en aquellos que nos consulten porque no mejoran, el tratamiento es muy gratificante, ya que al bloquear la histamina, los síntomas desaparecen como por arte de magia, quedando eternamente agradecidos y con la equivocada certeza de que jamás volverán a comer bonito o sardinas. A veces no merece la pena tanto esfuerzo y explicaciones, hay más peces en el mar.

Aquí va una chuleta del tratamiento:

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