Mi intención al publicar esta entrada no es hacer una revisión exhaustiva de la incapacidad temporal (llevamos la mayoría de nosotros demasiados años dando bajas), sino destacar en esquemas las situaciones que nos hacen dudar de cómo actuar, y que al final nos obligan a llamar al inspector, quien con paciencia fingida nos responderá por millonésima vez lo que tenemos que hacer.
Voy a empezar recordando el concepto de IT, que aunque es muy obvio nos obliga a pensar en la esencia de esta prestación convertida en demasiadas ocasiones en un apaño de problemas laborales u otros menesteres menos dignos.

Suscríbete para seguir leyendo
Conviértete en un suscriptor de pago para obtener acceso al contenido íntegro de esta entrada y demás contenido exclusivo.
