En ésta ocasión no me veo con fuerzas para publicar ninguna entrada. Mañana me incorporo a la consulta después de dos semanas de vacaciones y por primera vez estoy aterrada. No voy a poder ejercer la medicina tal como nos la han enseñado, sino una medicina de guerra a gusto del cliente, que cada vez consume más y al que hemos convertido en un niño déspota que tras consultar al Dr. Google intenta darnos lecciones de medicina y que se enfada y patalea si no consigue lo que quiere.
Así que no me queda otra que recurrir a la meditación budista y dibujar mandalas. Aquí tenéis mi primera creación del hombro. La podéis imprimir y colorear. Lo cierto es que por unos instantes la mente se queda en blanco, lo cual es un alivio.

Susana
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